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Corredor Seco y seguridad alimentaria, desafío en Guatemala

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    Esto es Noticioso
  • hace 16 horas
  • 4 Min. de lectura

La realidad que atraviesa la niñez y sus familias exige soluciones innovadoras y compartidas.

 

Ciudad de Guatemala, 28 de abril de 2026. El Corredor Seco Centroamericano es una franja geográfica de aproximadamente 1,600 kilómetros de longitud y entre 100 y 400 kilómetros de ancho, que abarca el 44% del territorio de México, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Esta región es altamente vulnerable a eventos climáticos extremos, como sequías prolongadas e inundaciones recurrentes, que han impactado directamente la producción agrícola y la economía de millones de familias.

 

En Guatemala, el Corredor Seco no solo representa un desafío actual, sino también un problema histórico afectado por factores estructurales como el cambio climático, la degradación ambiental y la deforestación. Actualmente, abarca 46 municipios más vulnerables y continúa representando una amenaza significativa para la seguridad alimentaria, la nutrición infantil y la biodiversidad.

 

Diversos estudios han permitido comprender de manera integral la complejidad del Corredor Seco, evidenciando la interacción entre factores ambientales, económicos y sociales que inciden en la seguridad alimentaria.  Estos análisis han orientado propuestas de políticas y acción que hoy siguen siendo relevantes para fortalecer la resiliencia de las comunidades. 

 

El impacto acumulado de estas condiciones ha generado una crisis sostenida caracterizada por la pérdida de cosechas, la reducción de ingresos familiares y el aumento de la migración forzada. La irregularidad de las lluvias y los períodos prolongados de sequía han limitado la producción de alimentos básicos, afectando directamente la alimentación y el bienestar de las comunidades más vulnerables.

 

“La desnutrición infantil en Guatemala es el resultado de múltiples factores acumulados a lo largo del tiempo. El cambio climático ha intensificado esta situación, y no solo es una consecuencia de la pobreza.  Cuando la tierra se seca y los cultivos se pierden y son los niños quienes más sufren.  Esto es un reto de país que requiere soluciones compartidas, sostenibles e innovadoras”, afirmó Mario Rivera Gerente de Efectividad Programática WVG.

 

Guatemala se encuentra entre los países más vulnerables al impacto del cambio climático. En las últimas décadas, los fenómenos meteorológicos extremos —como sequías severas y lluvias irregulares— han afectado gravemente la producción agrícola, incrementando los niveles de inseguridad alimentaria y desnutrición crónica infantil, que en algunas comunidades rurales afecta a 1 de cada 2 niños.

 

“Estamos viendo cómo el clima extremo empuja a las familias al límite. Muchas veces deben elegir entre alimentar a sus hijos o migrar en busca de oportunidades. Sin embargo, también estamos viendo que, cuando se fortalecen capacidades locales y se implementan soluciones integrales, es posible generar cambios sostenibles en las comunidades. Hoy, más de un millón de guatemaltecos enfrenta dificultades para acceder al agua, y el 41% no cuenta con este servicio dentro de sus hogares, lo que tiene implicaciones directas en la desnutrición infantil”, agregó el representante de World Vision Guatemala.

 

Ante este escenario, diversas acciones han sido implementadas para mitigar sus efectos incluyendo programas de asistencia alimentaria, fortalecimiento de los servicios de salud a nivel local y la promoción de prácticas resilientes para la protección de los medios de vida frente  a desastres y riesgos climáticos y emergencias.

 

En este contexto, la organización también está fortaleciendo sus estrategias para accionar anticipadamente, prepararse y responder ante emergencias, creando escenarios de riesgo que podrían impactar a las comunidades más vulnerables. Ante la proximidad de la temporada de huracanes y las proyecciones climáticas que advierten sobre la posible presencia del fenómeno de El Niño, se prevé un aumento en la variabilidad climática que podría intensificar las condiciones de sequía en la región del Corredor Seco Centroamericano.

 

Por ello, se están impulsando acciones preventivas orientadas a la gestión del riesgo, la resiliencia comunitaria y la seguridad alimentaria, con el fin de mitigar los efectos adversos y proteger los medios de vida de las familias.

 

World Vision Guatemala trabaja junto a las comunidades más afectadas para fortalecer la resiliencia climática mediante proyectos de agricultura sostenible, acceso al agua, manejo de recursos naturales y nutrición infantil. Estos esfuerzos han demostrado que las soluciones funcionan, especialmente cuando las comunidades participan activamente en su implementación.

 

En este contexto, World Vision Guatemala reconoce y valora el rol de instituciones como el de la Vicepresidencia y la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN), en la coordinación de la respuesta nacional, y se suma al llamado del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (CONASAN) para fortalecer la respuesta nacional frente a la desnutrición. En particular, respalda el Plan de la Lucha Contra la Malnutrición 2025–2028, el cual prioriza intervenciones integrales en salud, acceso a agua, protección social, agricultura y nutrición.

 

No obstante, el desafío persiste y requiere ampliar el alcance de las soluciones actuales. Para ello, es fundamental continuar fortaleciendo la articulación entre el Estado, el sector privado, la cooperación internacional y las comunidades, así como promover enfoques innovadores que aceleren el impacto en la reducción de la desnutrición infantil.

 

Llamado a la acción

 

World Vision Guatemala hace un llamado a los diferentes sectores a:

 

  1. Fortalecer el trabajo articulado para ampliar el acceso sostenible al agua en las comunidades.

  2. Impulsar políticas públicas municipales, que integren la acción climática con la seguridad alimentaria y nutricional.

  3. Priorizar a la niñez en las estrategias nacionales, garantizando su acceso a alimentos, agua y servicios de salud.

  4. Promover espacios de innovación y colaboración que permitan escalar soluciones efectivas frente a la desnutrición.

 
 
 

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