La comunicación, profesión que nunca deja de reinventarse
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Por: Edgar Alberto Quiñónez
La comunicación es, por naturaleza, una carrera viva. No es estática como otras disciplinas que, si bien se actualizan con el paso de los años, mantienen sus campos de acción prácticamente intactos. La comunicación, en cambio, muta, se expande y se reinventa con cada nueva era.
Cuando a finales de los años 80 crucé por primera vez las puertas de la universidad con la intención de formarme en este fascinante mundo, el panorama era relativamente sencillo: elegir entre locución, periodismo o publicidad. Tres caminos claros, tres destinos posibles. Hoy, esa encrucijada se ha convertido en una autopista de múltiples carriles.
Con el paso del tiempo, la profesión fue exigiendo nuevas habilidades: la producción de video, la redacción para blogs y páginas web, la gestión de redes sociales y, ahora, el dominio de herramientas de inteligencia artificial para la creación de contenidos. Y todo ello aplicado tanto a la comunicación externa como a la interna, porque las organizaciones también necesitan comunicarse hacia adentro con la misma destreza con que lo hacen hacia afuera.
Esa es, precisamente, nuestra gran fortaleza: la versatilidad. El comunicador moderno es, a la vez, escritor, productor audiovisual, creador de cuñas radiales, estratega de redes sociales y, en muchos casos, su propio medio de comunicación.
¿Que si eso es una carga? En absoluto. Es, más bien, un privilegio disfrazado de reto. Hoy, el comunicador tiene ante sí un abanico de posibilidades laborales como pocas profesiones pueden ofrecer: influencer, creador de contenidos, periodista, ejecutivo de relaciones públicas, locutor, comentarista, fotógrafo, camarógrafo… y la lista sigue creciendo.
Antes, para ejercer la profesión había que depender de un gran medio de comunicación. Hoy, basta con un teléfono inteligente, talento y criterio para construir una audiencia, contar historias y generar ingresos. La democratización de la comunicación no es una amenaza; es la revolución más emocionante que ha vivido esta profesión.
Y lo mejor está por venir.






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